Lo ideal es predicar con el ejemplo, sin embargo, si no estás muy atenta, es fácil que se te cuele algún error cómo el que yo cometí días atrás. La vida me regaló un gran aprendizaje, gracias a Rosa, una simpática anciana del mercado de la Seu d’Urgell quien, sin saberlo, fue mi maestra.
Yo, que tanto hablo de lo importante que es la coherencia entre lo que piensas, sientes, dices, haces y proyectas para poder conseguir tus sueños, ¡metí la para hasta el fondo!
Menos mal que me di cuenta y estuve a tiempo de corregir mi error.
Espero de todo corazón que este vídeo te ayude a darte cuenta de que el problema no está en cometer errores, somos humanos y todos nos equivocamos. El secreto está en saber perdonarte y si las circunstancias lo requieren, pedir disculpas.
Espero que disfrutes con la historia de Rosa y sus fantásticos tomates.